¿Por qué es el primer capítulo del libro? Porque sin lugar a dudas es la emoción que más nos bloquea. De hecho todos los especialistas saben que es una de las emociones más complejas de superar, pues cuando nos sentimos culpables solemos autocastigarnos con lo que esté a nuestro alcance: perdemos la ilusión por la vida, dejamos de esforzarnos en alcanzar nuestros sueños, mantenemos una actitud de “esperar lo peor” y por mucho que los amigos nos digan que “todo pasa” o que “no es para tanto” o que “en algún momento tendrás que superarlo”, no somos capaces de salir del autojuicio.Con la culpa solemos recordar constantemente lo que hemos hecho, se nos instala una sensación muy desagradable en el estómago y sufrimos especialmente. A veces, incluso habiendo pedido disculpas o habiendo sido perdonados, no somos capaces de superar este sentimiento.
Todos en la vida cometemos errores... Nadie nace sabiendo y, a veces por desconocimiento o porque creíamos en ese momento que las cosas eran mejor así, metemos la pata. Vivimos en una sociedad a la que le gusta exigirnos constantemente la “perfección”. Sé el perfecto amigo, la perfecta pareja, el perfecto padre, el perfecto empleado, el perfecto jefe... Cuántas veces no habrás dejado de hacer algo sólo porque sabías que si no salía perfecto te sentirías fatal o culpable de hacer daño a las personas implicadas.
Uno de los autocastigos que nos infrigimos cuando nos sentimos culpables es el “no merecimiento”. Inconscientemente solemos entrar en una espiral de “no merezco ser feliz, no merezco ser amado, no merezco ese trabajo tan bueno, no merezco que mis amigos me ayuden, no merezco que mi familia me quiera, etc.”. Entonces empezamos a “atraer” a nuestra vida situaciones dolorosas que alimentan todavía más nuestra culpabilidad, pues terminamos por sentirnos inútiles e incapaces de vivir.
¿Por qué nos bloquea tanto? Porque somos víctimas de nuestro propio dolor... y sólo se sale de ahí perdonándonos a nosotros mismos. Y claro... para perdonarse hay que aceptar que no somos perfectos... que lo hemos hecho lo mejor que supimos en ese momento... Hay que amarse tiernamente, con generosidad y mucha compasión. Por lo tanto, esto implica salir del “no me merezco” y aceptar que te mereces lo mejor de la vida.
Una de las técnicas que suelen ayudar para la superación de la culpablidad es tratar de confiar en que lo haremos mejor la próxima vez que nos encontremos ante una situación así. Recordar que la vida es simplemente un camino para experimentar y aprender aliviará la tensión y la tendencia a “convertirlo todo en algo de vida o muerte”. También es bueno proponernos algún objetivo con el cual “expiaremos” nuestra culpa, porque muchas veces el entorno afectado por nuestra metedura de pata hace tiempo que nos ha perdonado y nosotros seguimos cargando con la culpa. Si nos comprometemos con nosotros en que tras cumplir cierto objetivo alcanzable habremos saldado nuestra cuenta podremos salir de la trampa.
Sentimientos se enfrenta a la culpa de haber estado “perdiendo el tiempo” todos estos años... Así que el hecho de esforzarse al máximo en la búsqueda de sus futuros frutos es su forma de “arreglar” esa “metedura de pata”.
Si este capítulo te resuena especialmente, recuerda, por muy mal que hayas hecho las cosas, por mucho daño que hayas podido causar, te mereces ser feliz porque te han regalado la vida para que la vivas como más te apetezca. Pide disculpas como mejor consideres, perdónate a ti mismo, aprende para no cometer el mismo error la próxima vez y sigue adelante. ¡La próxima vez lo harás mucho mejor!
